El mejor orgasmo del mundo


Un día de 1989 Billy Crystal y Meg Ryan se sentaron en la mesa de un restaurante, empezaron a hablar como solían hacerlo en ‘When Harry met Sally’ y ella le mostró al mundo cómo se finge un orgasmo.

‘When Harry Met Sally’ es ya un clásico del cine contemporáneo, uno de los grandes chick flicks de nuestro tiempo, espejo de lo que las mujeres esperan de una relación, con dolor y desengaño, pero también risas, conversaciones, amor, misterio y sexo decente.

La escena del orgasmo se rodó aquí, en Katz´s Delicatessen, un restaurante tan célebre para los neoyorkinos como la misma película, en el cruce de las calles Houston (se pronuncia “Jauston”, no “Jiuston”) y Ludlow.

Esquinero y fundado en 1888, Katz´s no necesitó de la película dirigida por Rob Reiner (‘Stand by me’, ‘A few good men’, ‘Misery’, ‘Sleepless in Seattle’) y escrita por la recientemente fallecida Nora Ephron para ser uno de los íconos de la ciudad. Cada semana se sirven más de 12 mil perros calientes y sus paredes están forradas con fotos de sus visitantes más ilustres: Spike Lee, Tony Curtis, Mike Tyson, Ben Stiller, Liv Tyler, Jerry Seinfeld, Dan Aykroyd, el ex Alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani y el ex presidente Bill Clinton.

 

 

Por fuera no parece la gran cosa. Uno que en Colombia está acostumbrado a que los sitios donde venden buena comida son por lo general bonitos, no se imaginaría que por esta esquina han pasado muchos de los famosos de Nueva York, incluyendo las estrellas de turno de los Yankees, los Mets y los Knicks.

 

 

Así luce Katz´s Delicatessen por dentro. Después de las ventanas de al fondo está Houston; a la izquierda, la barra donde se hacen los pedidos; a la derecha y detrás mío, las fotos de los famosos. El plan de los turistas después de comer es recorrerlas para saber quiénes han ido. Imposible no ver la de Bill Clinton porque en realidad son dos, son las mas grandes y sale rodeado por los empleados del restaurante.

Ese letrero circular en el techo señala la mesa donde se hizo la escena del orgasmo falso. Es, por supuesto, la más cotizada del lugar.

 

 

Zoom al letrero. Nada más que decir.

 

 

Esa boleta blanca de abajo a la derecha es casi el alma del lugar. Cada cliente recibe una de esas cuando entra, se dirige a la barra, que está dividida por estaciones (sánduches, parrilla, bebidas, etc), y ordena lo que desea; por cada cosa que ordene, quien se la sirve va anotando el precio en la boleta. Al salir, el cliente la entrega en la caja y paga el total.

Yo pedí un sánduche de pastrami (el plato estrella del lugar) con mostaza y pepinillos y una botella de agua: US$18.60. Más impuestos y propina: US$20.25.

Las conclusiones de la visita es que no es un lugar barato pese a no ser lujoso y que para un hombre el orgasmo femenino es uno de los grandes misterios de la humanidad. No sólo no sabemos cómo provocarlo, sino que ellas pueden fingirlo hasta el final de los días, que nunca vamos a descubrirlas. saber si fue cierto o no. Orgasmos es lo que quieren las mujeres, nosotros nos conformamos con un sánduche de pastrami.