
A Massapequa Soccer Shop llegué como en los viejos tiempos: por el directorio telefónico. Nada de internet ni de redes sociales, un día estaba en la casa de mi hermana en Long Island y le pregunté si sabía de una tienda de fútbol cerca. Me respondió que no y me entregó el directorio telefónico. Ahí la encontré bajo el apartado ‘Sporting goods’.
Era 2001 y la moda de las camisetas de fútbol había explotado pocos años atrás, así que no esperaba gran cosa del lugar. Digo, ¿qué podía ofrecer en materia de fútbol un pueblo de Estados Unidos llamado Massapequa Park donde no viven más de 17.000 personas?
Ignoro si hay un almacén de fútbol en Londres que sea la locura, o que existan tiendas en Buenos Aires donde se encuentran hasta los guayos de Arsenio Erico. Lo que sé es que a donde llego pregunto siempre por una tienda de fútbol, y no he visto ninguna que se le acerque a esta de Massapequa Park.
Cerca de Cibeles, en Madrid, hay un pequeño lugar donde se encuentran verdaderas rarezas; durante el Mundial de 2006 di con un negocio en Gelsenkirchen donde había uniformes de equipos exóticos; mientras que en el centro de Sao Paulo hay un establecimiento donde tienen tantas camisetas que las ordenan por color. Allí compré las dos de Sampdoria (la azul y la negra) y estuve tentado a llevarme las de Gales (la roja y la amarilla con verde), sólo que el presupuesto no me alcanzó.
Esta es Massapequa Soccer Shop, una tienda familiar donde se puede encontrar todo lo que tiene que ver con fútbol. Casi todo.

Esa mujer que se ve borrosa es Helen Fish, la dueña de la tienda. Fue la única que pude tomarle ya que fue muy clara al decirme que tomara todas las fotos que quisiera, menos a ella. El almacén fue fundado hace 40 años por sus padres y su hermano. Su madre, nacida en Bélgica y de apellido Bodenstein, jugó fútbol durante su juventud. De ella fue la idea de montar el negocio, que empezó vendiendo guayos. Guayos es lo que hay en la foto. Dos paredes se ven ahí, y la cámara no alcanzó a coger otra que también está repleta.

Everton, Fiorentina, Getafe, Hamburgo… Los uniformes están ordenados por orden alfabético y por año. Esta fue mi tercera visita y dos horas no alcanzan para ver todo lo que tiene. La billetera, por supuesto, tampoco.

Una de las cuantas rarezas de la tienda: la camiseta de la selección nacional de India a apenas US$35. Esta es la reciente, lejos de aquella que debió usar el equipo en el mundial de 1950, torneo al que renunció cuando la FIFA le prohibió a sus futbolistas jugar descalzos.

Rareza II: la camiseta del Tibet, fabricada por la marca danesa Hummel. Recuerdo que la primera vez que fui a la tienda lo que más me gustó fue encontrar muchos productos de la liga inglesa, con equipos como el Tottenham, el Newcastle y el Chelsea antes de que fuera de Abramovich. Había guantes Uhlsport, balones Lanzera, guayos Mizuno. Todo era diverso. Hoy, aunque conserva productos de dichas marcas, la tienda es dominada por Nike, Adidas y Puma.
Según Helen, es una lástima que esto pase. Aunque es bueno para el negocio tener dichos productos, me confesó que es una lástima que esas tres marcas le hayan lavado el cerebro a la gente. Dice que los niños de hoy prefieren unos guayos Nike de colores así se dañen a los tres meses que unos Asics, muchas veces superiores y hasta más baratos, pero con menos exposición mediática.

La del Verona. Alguna vez estuve en una tienda de fútbol en Roma y no la encontré, pero vine a dar con ella acá. Fue verla y recordar al equipo que fue campeón de Italia en 1985 con Hans Peter Briegel y Preben Elkjær Larsen. El brazo que sostiene la camiseta es de mi hermana mayor.

Al fondo, bien exhibidas las últimas camisetas de los equipos más populares. En primer plano, colgadas en Racks donde toca bucear durante horas, todos los equipos de fútbol que usted se pueda imaginar: Treviso, varios clubes de Honduras y hasta la de Nepal.

Sudáfrica, Trinidad y Tobago, Suiza, Suecia. El inventario del sitio es tan grande que separan los clubes de las selecciones. Dato: tienen las de Colombia desde el 2005 hasta hoy.

Esta fue la compra de esta vez: Irlanda (pantaloneta y camiseta), Dinamarca, La tercera del Arsenal, Sporting de Lisboa, AEK de Atenas, una vintage del Perú, Turquía, Birmingham, la pantaloneta de Inglaterra, una de entrenamiento de Italia y las medias del uniforme suplente del Newcastle, equipo que es una fijación para mí.

Las compras de fútbol en este viaje se completaron en Miami con las camisetas del Manchester United, Manchester City y Juventus (a la derecha). Fue en un almacén llamado Soccer Locker. No es un mal lugar, pero me parece que es más la fama que tiene. Allí usted va a encontrar lo mismo de siempre: Inter, Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich, etc, todo a precios altísimos. En fin, una tienda para turistas, no para hinchas.
¿Quién iba a pensar que en Long Island, estado de Nueva York, cerca de donde nacieron Jerry Seinfeld y los hermanos Baldwin, está el secreto mejor guardado del fútbol?




























































































































